
Descripción
En ocasión de los 50 años del golpe militar de 1976, proponemos realizar una versión sonora del monumento a las víctimas del terrorismo de estado en la que cada uno de los nombres presentes en su nómina se transforme en un gesto musical.
A partir de asignar cada letra del abecedario a una nota diferente del piano (considerando mayúsculas, minúsculas, espacios y signos de puntuación), cada nombre se vuelve un acorde o un gesto melódico único e irrepetible conformando una secuencia musical que se extiende sin prisa pero sin pausa en el tiempo.
La operación de transformación que propone la pieza intenta vincular la vibración del sonido y su reverberación en el espacio –que anima temporalmente lo inmóvil y puebla el vacío– con los nombres de las víctimas, en un ejercicio de habitar la memoria en el tiempo.
La gran escala de las cuatro estelas de hormigón que se despliegan en el espacio del parque encuentra su correlato monumental en la escala temporal que surge de recorrer la totalidad de la nómina convirtiendo cada nombre en música, que extiende su interpretación ininterrumpida a más de 24 horas de duración.
Realización
El memorial sonoro puede presentarse en dos formatos no excluyentes entre sí:
- Como performance duracional.
En esta versión, una serie de pianistas se alternan a lo largo de la jornada para interpretar las partituras producidas a partir de la correlación entre las letras de cada nombre y las notas musicales. Recorren en orden alfabético los nombres organizados por año desde el inicio hasta el final, sin pausas, durante todo el día y toda la noche hasta agotar la nómina.
El público es invitado a visitar esta interpretación ininterrumpida de la nómina en cualquier momento del día o de la noche, a modo de vigilia.
- Como instalación.
En esta versión, el orden y las duraciones de la secuencia es aproximadamente similar a la versión anterior pero los intérpretes son reemplazados por un piano Disklavier Yamaha que tiene la posibilidad técnica de tocar de manera autónoma las partituras, a modo de una pianola de la era digital. Se trata de un piano acústico real equipado con solenoides electromecánicos que mueven las teclas y los pedales mientras reproduce la partitura original. De esta manera, vemos al piano tocar solo –en ausencia de intérprete alguno– cada nombre presente en la nómina.
Ambas versiones contarán con un dispositivo visual (aún por definir) donde podrá leerse cada nombre a medida que es interpretado, permitiendo asociar claramente cada letra a un sonido y escuchar el singular resultado musical que produce cada uno. Asimismo, en ambas versiones la escala temporal es de gran extensión y difícil de definir previamente pero se estima que superará las 24 horas de duración.
Libro de partituras
Proponemos, como complemento, realizar la edición de un libro que reúna la totalidad de las partituras producidas por el proyecto. Creemos importante que, finalizada la performance/instalación, quede el libro como objeto-testimonio del memorial sonoro. El libro permite la posibilidad de compartir el proyecto y de realizarlo nuevamente en el futuro.
Requerimientos técnicos
Versión performance duracional: Piano de cola, pianistas rotativos (cantidad a definir).
Versión instalación: un Disklavier Yamaha.
Ambas versiones: dispositivo visual (proyector, LCD o tableta para partituras – aún por definir), almohadones grandes para el público, iluminación (a definir).
Equipo de trabajo
Dirección general: Nico Varchausky
Edición de partituras y asistencia técnica: Leandro Yabkowski
Asistencia pianística: a definir
Diseño gráfico (libro de partituras): a definir
Equivalencia entre letras y notas

Ejemplo de partitura
